5 Películas del 2025

El año 2025 fue duro para mí, entre la agonía de un mundo ya desconocido, algunas decepciones y tropiezos, la falta de proyección y de dinero. En el medio, vi muchas películas. No fui el único que tuvo que hacerse fuerte en la adversidad, para nada, muchos de los balances que escuché entre noviembre y diciembre fueron similares. Lo último que se pierde es la esperanza, aunque se diluya al final de cada mes y sobre todo en enero, que está a una letra de ser eterno.

Cuando los inviernos sociales se hacen duros, siempre recuerdo la frase de Charly: “¿Qué se puede hacer, salvo ver películas?”. No voy a comparar este momento con la dictadura más atroz que conocemos en Argentina, pero me parece que se da este paralelismo. Sociedades conservadoras que están dispuestas a justificar el horror, jóvenes frívolos o cansados que sólo buscan evadirse, un elogio extraño de la tradición (con el sesgo necesario para que funcione). A las almas sensibles de este mundo que no soportan la injusticia y sólo conciben una vida feliz en una comunidad feliz, se les da por buscar refugio en voces, testimonios que dan cuenta de otra realidad posible.

No es casualidad que estemos en un momento tan grato para el cine, como sucedió en los 70’ donde aparecieron muchos de los directores que hoy nos fascinan tanto. El 2025 dejó una lista tan vasta de piezas audiovisuales que no sabría por dónde empezar ni terminar. Pero quiero dejar cinco recomendaciones, que no sorprenderán a nadie, de las que me hicieron un mimo al corazón. Ese es mi criterio y ya, no voy a discutir merecimientos de premios porque me parece estúpido, sin más ni menos.

Empecemos por Belén.

¿Cómo decir en pocas palabras lo que logró Dolores Fonzi? Dos películas, dos joyas. En Blondi, ya dejó en claro que no viene a darnos golpes bajos ni grandes gestas porque la vida es otra cosa. Conozco personas que no le sacaron la ficha a esta primera peli, porque aparenta cierta liviandad en su estilo que no encuadra en las fábulas con moralejas que estamos acostumbrados a ver.

Ahora, Belén: tiene todo lo que puede tener una película hecha en Argentina. Para empezar, el tratamiento de un caso tan absurdo como representativo de lo que sucede en torno a cuestiones de género, maternidad, el lugar de la mujer en nuestra sociedad, el rol de las instituciones y su comportamiento disciplinador. Por esto, parece que la película estuviese obligada a la solemnidad, pero está Dolores para decir: no te metas ahí, que de eso no se sale más. Ahora bien, la trama no lo es todo: actuaciones impecables, planos sobrios y algo muy nuestro en la cuestión formal. Poco se habla de los increíbles camarógrafos que tenemos en nuestro país: la calidad de las tomas es una locura.

Superman es una buena peli.

No ganó ninguna nominación, su hype duró lo que duró la campaña de marketing, reinició por décimo cuarta vez un universo que nunca se llegó a sentir genuino. Y aún así, para mí Superman es la mejor peli pochoclera del año pasado. James Gunn se concentró en darnos una buena historia que no tenga tantas explicaciones y nos devuelva la sensación de un héroe que vela por nosotros, sin contradicciones ni backgrounds cínicos. Un pibe bien peinado que piensa que ser buena persona es lo realmente punk en esta sociedad subvertida. El gesto de salvar una ardilla en medio de una invasión alienígena me pareció un gran statement.

Desde que apareció The Boys, el género perdió un poco su norte: Thunderbolts iba a ser la nueva generación de Avengers pero sentí una gran decepción cuando la vi. Cayeron en esa lógica nihilista de la serie de Prime Video, distorsionando todo lo bueno que se había construído hasta Avengers Endgame. Porque sí: necesitamos luces y rayos y comer pochoclos, reírnos y salir hiperestimulados del cine, ir por una hamburguesa y no pensar tanto en lo que acabamos de ver. No todo es A24 en la vida, che.

Pero existe Sentimental Value.

Joaquim Trier escribió este guión con Eskil Vogt y de repente tenemos tres idiomas en una sola película. Me gustan mucho las producciones que, a través de un usocuidado del metalenguaje, reflexionan sobre el valor del cine, del arte, de la posibilidad de explorar formatos. Hay elementos teatrales que me resultan ineludibles y, a la vez, uno de sus personajes cuestiona el impacto real del teatro, en relación a lo masivo de lo audiovisual. Es un debate largo o inagotable.

Pero esta es una peli sobre la falta, la carencia, y como me suele gustar: no hay golpes bajos. Esperaba ver más de Elle Fanning –porque la usaron mucho para su promoción–, sin embargo, cada vez que aparece rebosa talento. No tiene que hacer nada loco, gritar o llorar en el momento justo. Son todas sutilezas, que se exaltan por la increíble perfo de Stellan Skarsgard. De todas maneras, creo que la verdadera frutilla de este postre fílmico es Inga Ibsdotter Lilleaas. No la conocía, quedé fascinado y Paul Thomas Anderson dijo que era mejor que cualquier CGI. Tiene razón y quiero ver más de esa mujer. La protagonista, Renate Reinsve, es tan enigmática como transparente, una contradicción que enamora desde la primera escena.

Un elogio de la incomodidad: After The Hunt.

Luca Guadagnino viene construyendo líneas narrativas muy interesantes porque ataca al centro de nuestras mayores contradicciones en el lado progresista de la vida. Queer fue incómoda, Challengers también lo es. Ahora, el guión de Norah Garret es una provocación que nos obliga a dejar de fingir demencia y enfrentar conversaciones que no estamos teniendo. No hay que comerse la curva con los artilugios de esta producción, no es fácil de digerir; Julia Roberts (qué mujer, qué actriz, qué profesional) dice una frase que condensa el espíritu del filme: “Not everything is supposed to make you feel comfortable”.

Con guiños a Woody Allen, con canciones de Morrissey, la película quiere que nos choquemos con este mundo post-cancelación que hemos construido. Un mundo de apariencias, de aspiraciones, de estratificación social exaltada. Es divertido ver cómo un montón de gente pretenciosa que estudia filosofía en Yale la pasa mal, no les voy a mentir. 

Otra cosa: el sonido de esta película te recuerda por qué nuestros sueños no se construyen sólo de imágenes. Cuando la volví a ver, me asombré muchísimo más con Andrew Garfield, que ejecuta con una precisión increíble su personaje. Sin él, podría decir que no termina de funcionar.

Y sí, One Battle After Another.

¿Para qué me invitan si ya saben cómo me pongo? Esta película de Paul Thomas Anderson se convirtió en una de mis preferidas de toda la vida. Si no fuera por los Coen, ya estaría ubicado en la cima como mi director preferido. Le dediqué una larguísima columna de dos capítulos a Una batalla tras otra, los invito a leer aquí si quieren. Long story short, reúne todos los condimentos que mueven la fibra más profunda de mi ser: un homenaje a la revolución armada de los 60 y la eterna lucha del oprimido por obtener su libertad, una simple historia de relación padre/hija y un ritmo frenético que propone el soundtrack original de Jonny Greenwood.

Siempre me gustó mucho más el lenguaje de la parodia, del humor y la ironía como armas contra lo más atroz y oscuro del ser humano. En ese sentido, Sean Penn se da el lujo de interpretar a un tipo que se encuentra en las antípodas de su pensamiento y lo hace con magnificencia absoluta. No tengo palabras para explicar cómo Pablo Tomás logra juntar a profesionales consagrados con figuras emergentes y hacer que todo sea perfecto. Chase Infinity, la otra gran figura dentro de este casting de All-stars, se brinda con una frescura tan necesaria como tomar agua cada 40 minutos. Y bueno, Leo DiCaprio al fin une su camino con Anderson, en una dupla con Benicio Del Toro que ya está entre las más significativas de la historia del cine. Del Toro es el contrapunto ideal a lo vertiginoso de la trama: “¿Sabés lo que es la libertad? No tener miedo”.

Algunas menciones honorables

Marty Supreme no salió en Argentina hasta 2026 pero se estrenó oficialmente en navidad del 2025. Así que vale la pena situarla entre esas joyas que si bien no están entre mis «preferidas», hacen de la experiencia de ir al cine algo trascendental. Me gustó una analogía que leí por ahí, que relaciona al personaje de Odessa A’zion y al de Timothée Chalamet con Bonnie and Clyde. También se ríe un poco del sueño americano y hay precisas referencias a los hermanos Coen, por lo que suma muchísimos puntos. Bien por Josh Safdie, que se separó creativamente de su hermano y pudo cumplir lo que prometía esta vez, con creces.

Y bueno, en realidad… hice esto de las menciones honorables porque luego de escribir todas, me encontré con Un Simple Accidente, del iraní Jafar Panahi. La película plantea algo que nosotros, como argentinos, podemos casi palpar: ¿Qué pasaría si te cruzás con la persona que te secuestró y torturó? Aquí se trata del régimen, el mismo que prohibió la entrada al país del director. Es por esta razón, que la producción fue clandestina y una verdadera odisea. Pero más allá del contenido, no puedo explicarles la forma en la que se cuenta esta historia. Como si reuniera lo mejor de Martin Scorsese o Tarantino, incluso me recordó a Babel, de Iñarritu, aunque mucho tenga que ver con el paisaje. Las actuaciones son memorables y el final es de una intensidad que ví pocas veces. Los planos, el ritmo, la belleza de lo simple y brutal. Junto con El Agente Secreto y Sentimental Value, pelea por la mejor película extranjera de los Oscar.

Ahora sí, me despido con la promesa de hacer otro top 5, High Fidelity style, de películas clásicas o algo por el estilo. Ya veremos qué pasa.

Comentarios

Una respuesta a «5 Películas del 2025»

  1. Avatar de andres
    andres

    larga vida a estas reseñas!

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