Y justo en el medio, en las letras más grandes
de todas, ve el nombre de su hijo, su niño, el que se
pronunció en voz alta cuando lo bautizaron,
el que figura en la lápida
Hamnet, Maggie O’Farrel (p.320)
Hace muchísimo tiempo tenía ganas de leer esta novela. Había leído y escuchado varias recomendaciones, y en Navidad me la regalaron, y todo fue felicidad, no me lo esperaba.
Empecé a leerla en mis vacaciones, en un salto que se llama Piedras Blancas, una mañana, al costado del arroyo, con el ruido del agua que no interrumpía, sin nada de gente. El mate, las frutas, el agua, el pastito y Hamnet. Siento que le preparé una cita al libro. Que fue un encuentro planificado, con todo lo que significa haber esperado tanto tiempo para, por fin, leerlo. La lectura continuó en otros lugares de la provincia y culminó en mi casa, con un tereré y el aire puesto en 24 grados.
Antes de abrir mi corazón, quiero mencionar que Hamnet fue publicado en 2020 por Libros del Asteroide, una editorial española que he leído bastante y tiene un catálogo impresionante; destaco mucho el cuidado que ponen en cada edición. Editaron varios libros de la escritora irlandesa, entre ellos El retrato de casada, en 2023.
Hamnet tuvo varios reconocimientos hasta el momento: Premio de la Crítica en Lengua Extranjera 2022; fue elegida como la mejor novela de 2021 según el diario El País; Premio Bookwire al Mejor Audiolibro en español de 2025 y mención Fabely, otorgada por votación directa de los oyentes.
Además de eso, esta novela tiene su adaptación cinematográfica y se estrena en los cines de Argentina el 5 de febrero. Dirigida por Chloë Zhao (The Rider, Nomadland), y protagonizada por Paul Mescal y Jessie Buckley, la película ganó el premio Globos de Oro 2026 por Mejor película dramática y, además, fue nominada a 8 premios Oscar.
Se dijo mucho sobre Hamnet, ahora hago mi humilde aporte.
Para acercarnos a la trama de esta novela, solo hace falta leer lo que nos advierte la autora al principio:
«REFERENCIA HISTÓRICA
En la década de 1580, una pareja que vivía en Henley Street (Stratford) tuvo tres hijos: Sussana y Hamnet y Judith, que eran gemelos.
Hamnet, el niño, murió en 1596 a los once años.
Cuatro años más tarde su padre escribió una obra de teatro titulada Hamnlet»
Maggie ‘O Farrel parte de un hecho trágico en la vida de William Shakespeare y lo transforma en una ficción. Cuenta una historia familiar de la que se sabe muy poco y hay mucho vacío biográfico. Quiero centrarme, en estas líneas, exclusivamente en la obra de ficción de O´Farrel.
Ahora bien, ¿qué sorprende tanto de Hamnet? Por mi parte, admiré profundamente el trabajo escritural de O´Farrel en la construcción del personaje de Agnes, esposa de Shakespeare –a quien nunca se lo nombra así– y madre de Hamnet. Agnes es una especie de curandera, analfabeta –una condición común por ser mujer en esa época–, cuida de sus hijos, lleva adelante un hogar y lo hace con mucha seguridad, en el pueblo es muy conocida por sus habilidades para la curación de enfermedades por medio de plantas medicinales. Tiene mucha conexión con la naturaleza, se pasa la mayor parte de la novela cuidando sus plantas y sus abejas: «Ella está fuera, en Hewlands, atendiendo a las abejas, quitando malas hierbas, recolectando flores de manzanilla».
La potencia del personaje de Agnes crece aún más cuando, paradójicamente, sus poderes de curación de enfermedades no funcionan con su hijo, quien muere a los 11 años. Acá comienza la segunda parte de la novela, en la página 241, que fue donde sí logré conectar con el libro, donde sí me despertó sensaciones. Ver el sufrimiento de una madre por la pérdida de un hijo contado de una manera alucinante, sin un detalle de más, hizo que llegar hasta ahí haya valido la pena. Por eso considero que ese momento fue el más acertado de la novela, y por lo que pude escuchar decir a la autora –que también colabora en la película– se profundiza mucho más en el film.
En la primera parte conocemos en profundidad a Agnes, sus rarezas, su primer encuentro con Shakespeare, sus habilidades herbolarias y su conexión con la naturaleza. «Dicen que es demasiado salvaje, que ningún hombre la desposaría. Su madre, Dios la tenga en su gloria, era gitana, o hechicera, o un espíritu». Pero, ¿qué me pasó acá? Siento que muchos momentos de esta primera parte estuvieron de más, o que fueron de relleno y no hacían falta. No le encontré un ritmo.
Hamnet tiene muchas imágenes que quedan dando vueltas después de su lectura: el jardín de Agnes, la muerte de Hamnet, el dolor por la pérdida: «Descubre que es posible llorar todo el día y toda la noche. Que hay muchas formas distintas de llorar: lágrimas que se derraman de repente, gemidos hondos y desgarrados, el interminable goteo silencioso del agua en los ojos. Que la piel irritada del contorno de los ojos se puede tratar con tintura de eufrasia y manzanilla». Y también, una se queda pensando cómo cada personaje vive ese vacío de una forma distinta.
Si me preguntan si lo recomiendo les diría que sí, que cada lector o lectora debería abrirse a esta experiencia. Hamnet es una novela para leer sin apuros. Ideal para las vacaciones. Con esto digo que hay momentos para cada libro. Y ojalá les guste.

Autora: Maggie O’Farrell
Traductora: Concha Cardeñoso
Título: Hamnet
Año de publicación original: 2020
Editorial: Libros del Asteroide
Florencia Knebel
Ramaje Comunidad Lectora
Enero 2026, Posadas

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