Ya no, el camino de las migas

Seguramente están al tanto de que recientemente se puso de moda la palabra migajero,  palabra que se relaciona directamente con el término inglés breadcrumbing (dar migajas emocionales) y que en español se usa principalmente para describir a la persona que recibe y tolera esas migajas emocionales. 

Ahora bien, más allá de esta definición inicial de migajeros, lo que me resultó interesante de analizar fue: ¿cuál es la relación directa del término con los viejos ideales del “amor romántico”? ¿y con los nuevos paradigmas vinculares, en los que la mayoría de las quejas apunta a la falta de demostración de interés, el rechazo al compromiso, las señales confusas y la intermitencia? En realidad las discrepancias y los problemas empiezan cuando una de las partes acepta o se adapta a algo con lo que no está conforme o que no representa su búsqueda en lo vincular. De esa asimetría en los vínculos afectivos vendrían las “migajas”.

Por otro lado, pero sin salirme de la vía, hay algo más que me llamó la atención scrolleando en redes y me pareció material de análisis:  posteos y reels en los que aparecen varios poetas reconocidos que se agrupan bajo el concepto de “poetas migajeros”.  Así que como poeta y como migajera es algo que me atañe.

Viendo quiénes eran los llamados poetas migajeros me encontré con un listado de nombres que incluía a Julio Cortázar, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Jaime Sabines e Idea Vilariño, entre otros. Inmediatamente me puse a buscar qué poemas fueron los que le atribuyeron el mote de migajeros y por ende las particularidades estéticas y las similitudes que habría entre ellos, en cuanto a temática, imágenes, intención, etc.

Quizás el más claro que encontré para ejemplificar algunas cosas sea el poema “Carta III”, de Idea Vilariño, del que transcribo un fragmento a continuación:

“Querido
no te olvides
de que te espero siempre
cada noche te espero
estoy aquí
no duermo
no hago nada
sino eso
te espero
te espero”.

En este poema, lo más notable a simple vista es la noción de “espera” y la desesperación que trae esa espera, valga la ironía poética. Nada extraño en poesía. Ya decía una cita que leí alguna vez por ahí: “La poesía es hija de la ausencia, no de la presencia”. Pero esta espera incondicional, la desesperación y angustia que conlleva, junto con “la entrega total”, el enaltecimiento del otrx o del objeto amado y las nociones de “sacrificio” en nombre del amor son, al fin y al cabo, atribuciones y condicionamientos del “amor romántico”.

Dicho esto y volviendo a la dicotomía entre los ideales del amor romántico y las dinámicas vinculares actuales, llego a la conclusión de que no existía el término migajero en el siglo pasado. Ni estos poetas serían, en definitiva, migajeros. Ya que así era como se concebía el amor en aquellos tiempos. 

Cabe aclarar que es imposible separar la poesía del “amor romántico” y de su concepción, y cuando hablo de concepción digo concepción en todo el sentido del término, ya que antes no se concebía el amor tal como lo hacemos hoy en día. Quizás lo que se conoció en la Edad Media como “amor cortés”, sea el comienzo del camino de las migas. 

Para entender mejor, cabe aclarar que los trovadores del amor cortés basaban su lírica en la devoción y el servicio de un hombre a una dama de la corte, que solía ser inalcanzable.  Esta idea del  amor cortés evoluciona con el tiempo en el Romanticismo del siglo XVIII. Parafraseando a Anna Machin en su libro ¿Por qué amamos?, recién empezamos a llamar amor romántico cuando, para el siglo XVIII, los poetas decidieron romantizarlo y las ideas de este amor que conocemos hoy comenzaron a tomar forma en la literatura.

Entonces sí, lxs poetas y literatos serían nada más y nada menos que los impulsores del “amor romántico”. Sin embargo y por el contrario, lejos de las concepciones negativas que se le atribuyen por varios motivos y con justa razón al amor romántico en estos días, esta manera de ver y entender el amor como una unión basada en la pasión, la elección individual y el deseo,  fue totalmente revolucionaria para esa época. 

Es verdad que alguien con una sensibilidad poética parece sentir o expresar más, y es que la poesía es justamente ese detenerse en los detalles y rebuscar en las profundidades (ojo que expresar más no es sinónimo de sentir más). Hoy en día, la literatura romántica del siglo pasado ya parece totalmente exagerada, poco representativa y bastante cuestionable. Y por supuesto, las concepciones del amor fueron cambiando como cualquier otra convención social y cultural, y el amor romántico se fue cargando mayormente de connotaciones negativas, sobre todo por la “idealización romántica” que tanto daño ha hecho.

El objetivo igual no es ni defender ni seguir castigando al amor romántico, sino simplemente hacer un breve recorrido para entender por qué este nuevo término está ligado a la poesía del siglo pasado o últimamente a cualquier expresión de interés romántico. 

Lo que sí voy a defender, si se quiere, o por lo menos intentar dejar mejor parado, es al grupo de poetas que nombré y algunx que otrx más. Primero porque, como mencioné, su poesía era una expresión de época y porque, por más que hoy hasta nos cueste rotular un vínculo y nos salga espuma por la boca antes de decir “Mi novie”, nos seguimos “enamorando” o “encantando”, en el apogeo de ese encanto o en la culminación del mismo, siempre siempre buscamos una canción o un poema “migajero” que nos refugie y nos haga suspirar. Todxs tenemos nuestros temas migajeros de cabecera, no podemos decir que no. Quizás es hasta el único momento íntimo y culposo en que nos permitimos actualmente duelar románticamente o “sufrir por amor”. 

Pareciera que, consciente o inconscientemente, entramos en el juego de que cualquier muestra de interés o cualquier gesto “afectivo” es mucho e innecesario. El que demuestra más se jode. Y que sí, efectivamente, el breadcrumbing es una dinámica vincular que siempre existió, solo tomó más visibilidad en esta nueva y necesaria búsqueda de replantearnos cómo nos vinculamos en relación con el bienestar emocional.

Pero en fin, y para cerrar sin irme más del eje, entre los grandes migajeros se nombró a Idea Vilariño, una de las poetas más reconocidas de Latinoamérica. A quien quizás las nuevas generaciones reconozcan porque en varias páginas de memes, y a manera de parodia, se reprodujo su famoso poema «Ya no», escrito en 1958, aunque su obra sea tan extensa, variada y contundente. 

(Una infidencia: «Ya no» fue dedicado a Juan Carlos Onetti, otro poeta uruguayo de la generación del 45 con quien Idea tuvo un «romance». En sí, ella misma lo dice, fueron nueve veces, aunque en un poema las rebaja a seis. Nunca estuvieron juntos y ella le escribió uno de los mejores poemas de amor o desamor del siglo XX. Onetti tuvo el tupé de decir que ese es el mejor poema de Idea pero que hubiera preferido que no se lo dedique –mentira, narcisista alert.)

Si hay una motivación más fuerte que el “amor” para escribir es, sin duda, su antítesis, el desamor, la no culminación del deseo y la falta. Si Julio, Idea y Alejandra eran migajeros por expresar con tamaña belleza y calidad poética el amor o la falta de este, entonces qué bueno ser poeta migajero. Idea, ahora recategorizada a migajera, escribió un poema que setenta años después y en el auge de nuevas vincularidades sigue resonando y nos sigue pegando donde nos duele, aunque sabemos que ya no:

Ya no

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

Comentarios

8 respuestas a «Ya no, el camino de las migas»

  1. Avatar de El guille
    El guille

    Mmmm migajas

    1. Avatar de Lurian Batista
      Lurian Batista

      Jajajaj lo leí con voz de duende

      1. Avatar de Andrés
        Andrés

        ¿Cuanto ira durar una etiqueta a la moda? Impuesta por un par de memes, dos posteos de astrologos afirmando un supuesto concepto de amar y tres psicólogas recién recibidas. Efimeros, como todo hoy en dia. Salvo lo eterno que es seguir mencionando a Pizarnik, Storni… Batista (soy muy fan).

        Que tantas migajas, tome su baguette.

        Por mas éxitos, revista pesos.

        1. Avatar de Lurian Batista
          Lurian Batista

          Extraño 🫶🫠

  2. Avatar de Ale
    Ale

    Carta de solicitud al Club migajero.

    *Enviar.

    Tremendo Lu, qué lindo leerte, gracias por traer a estxs grandes del amor :3. ¿le debemos el amor a la literatura?

    1. Avatar de Lurian Batista
      Lurian Batista

      Y un poco si 🫀!! gracias a vos por tomarte el tiempo de leer y la devolución 💜

  3. Avatar de Maxim
    Maxim

    Los poetas románticos eran migajeros solo si los miramos con los lentes del hoy. Ciertamente, eran revolucionarios, con todas letras.
    De esos revolucionarios que dejan la vida o matan.. por la causa

  4. Avatar de Anahí
    Anahí

    Lindo ☺️

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