Caso Mario Golemba: un halo de justicia que asoma

Por Sergio Alvez (*)

Lunes 10 de agosto de 2026. Misiones amanece fría. Un viento endiablado deshoja los árboles y despeina a los transeúntes en las calles. En las radios, una noticia potente se apodera de los programas. “Último momento”. “Urgente”. “Noticia en desarrollo”. Los medios digitales también se apresuran en comunicar la novedad. El título: Diecisiete policías detenidos en el marco de la causa que investiga la desaparición de Mario Golemba. 

Se trata de un caso que ya no necesita demasiada presentación. Sin duda, la desaparición del joven agricultor Mario Golemba, ocurrida el 27 de marzo de 2008, constituye uno de los episodios judiciales más impactantes en la historia reciente de la provincia de Misiones y, al mismo tiempo, un escandaloso episodio de violencia institucional que supo mantenerse impune gracias a una importante seguidilla de encubrimientos, dilaciones y complicidades de orden político. 

Una novedad judicial de alto impacto

La detención de estos policías y ex policías se enmarca en la causa que se tramita ante el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional de Posadas, a cargo de la jueza María Verónica Skanata, con intervención de la Fiscalía Federal N.º 2, a cargo de la fiscal federal interina Silvina Flavia Gutiérrez, bajo la carátula de “desaparición forzosa”, un delito de lesa humanidad. 

Esta acción judicial, que implicó actuaciones sorpresivas en distintas comisarías, se inscribe además como el avance más importante que tuvo la investigación en 18 años. 

Entre los detenidos se encuentra Ewaldo Katz, quien al momento de la desaparición de Mario Fabián Golemba era comisario a cargo de la Comisaría de Dos de Mayo. Según los testimonios incorporados a la causa y la reconstrucción realizada por la querella, Katz fue señalado como uno de los policías que intervino directamente aquella noche. Los testigos ubicaron a Golemba dentro de la dependencia esposado y bajo custodia policial y relataron que posteriormente fue llevado a una habitación contigua al sector de guardia, donde habría sido sometido a una golpiza. Quienes permanecían detenidos en la comisaría aseguraron haber escuchado golpes, gritos y pedidos de auxilio del joven. Uno de los testimonios describe que Golemba decía: “¿Por qué me pegan si yo nunca hice nada para nadie?” y que se identificaba como Mario Golemba. Luego, los testigos afirmaron haberlo visto boca abajo en la caja de una camioneta policial, esposado con las manos hacia atrás y con la cabeza cubierta con una lona, bolsa o elemento negro. Según esa reconstrucción, Katz se habría subido a la camioneta junto con otros efectivos y el vehículo salió de la comisaría llevando a Golemba. Los testimonios también atribuyen a Katz la expresión “¿Qué hiciste, pelotudo?”, en el contexto de los hechos ocurridos esa noche. La camioneta regresó posteriormente a la dependencia, pero Golemba ya no estaba allí y nunca volvió a ser visto. 

De la chacra

Picada Indumar es un paraje rural ubicado en el municipio de Dos de Mayo, al cual se accede a través de un camino de tierra que emerge de manera ascendente desde la ruta nacional 14. Es un lugar conocido por la presencia de la Cooperativa Yerbatera Dos de Mayo Limitada, que elabora la yerba Indumar, una marca que este año protagonizó un hecho histórico para el comercio internacional del producto, ya que concretó el primer envío de un contenedor de yerba mate a granel (Indumar) con destino a China.

Como tantas familias en la picada, los Golemba también son pequeños productores de yerba. De hecho, Mario trabajaba en la cooperativa. Y toda la familia creció ayudando a don Antonio Golemba en sus yerbales. 

Pero todo cambió aquel 27 de marzo de 2008. Mario tenía 27 años. Salió temprano. Todavía estaba oscuro. Debía acudir a un turno con la nutricionista. Susana María del Carmen Serra, en una clínica ubicada en el centro de la localidad de Oberá, atendió a Mario cerca de las 10:30 horas. Mario planeaba casarse con su novia de aquel entonces. Al salir de la consulta médica le escribió a su prometida. Fue uno de los últimos mensajes que intercambió con su familia. Esa noche, su padre, Antonio Golemba, esperó en vano a su hijo al costado de la ruta. Desde entonces, Antonio dedicó cada día de su vida a encontrar a su hijo. Murió el 24 de abril de 2016. Falleció sin saber qué había ocurrido con su hijo, que había desaparecido ocho años antes. 

Durante ese lapso, la causa permaneció en el Juzgado de Instrucción N.º 1 de Oberá, entonces a cargo de la jueza Alba Kunzmann de Gauchat, donde no tuvo el más mínimo avance, a pesar de que ya a los pocos meses de haber desaparecido Mario, el fiscal Estanislao Elías Bys contó con los testimonios de testigos que aseguraban haber visto a Mario en la comisaría de Dos de Mayo esa noche. 

Expectativas

El concatenamiento de complicidades y un fuerte pacto de silencio hicieron que la causa permaneciera inerte durante años en la Justicia provincial, sin que se pudiera determinar qué había ocurrido con Mario Golemba. Recién en junio de 2021, a partir del impulso de la querella encabezada por los abogados Héctor Rafael Pereyra Pigerl y María Vannela Vignolles, el expediente pasó al fuero federal de Posadas y comenzó a investigarse bajo la hipótesis de desaparición forzada de persona. 

Son muchos los interrogantes abiertos. Todo se resume a una pregunta elemental: ¿qué pasó con Mario Golemba? Entre tanta incertidumbre e impunidad, la novedad de estas detenciones renueva expectativas en torno a la posibilidad y necesidad de esclarecer el caso y condenar a los responsables. 

Hasta entonces, la sombra de un desaparecido en democracia seguirá pesando en la conciencia colectiva y la memoria de una sociedad que exige que saber la verdad. 

(*) Periodista. Autor del libro “Presente”, una investigación sobre la desaparición Mario Golemba.

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